| Cómo podar árboles frutales de pepitas (manzanos y perales)
Son diversas las razones que justifican la poda de un árbol frutal de pepitas: - Ayudar a que fructifique eliminando los retoños excesivos y permitiendo que se concentre la mayor cantidad de savia en los frutos. - Darle una forma equilibrada reduciendo la longitud de las ramas demasiado desarrolladas y cortando las que están mal situadas. - Mejorar la fructificación aireando el centro del árbol para permitir la penetración de los rayos de sol hasta el corazón de la planta. - Limitar el crecimiento y facilitar la cosecha frenando el desarrollo a base de podas repetidas. - Aumentar el vigor podando bastante cortas las ramas principales ya que una poda severa tiende siempre a estimular el crecimiento. - Respetar la forma del árbol impidiendo el crecimiento anárquico, sobre todo para los árboles en palmeta y todas las plantas en espaldera. - Apoyar la floración y la fructificación favoreciendo todos los órganos fértiles. - Rejuvenecer el árbol favoreciendo el crecimiento de las ramas jóvenes en detrimento de las ramas más viejas y menos productivas. Las operaciones de poda de los árboles frutales de pepitas son muy severas, por lo que deben realizarse siempre en periodo de reposo vegetativo, cuando el árbol ha perdido las hojas. La época ideal es diciembre-enero. Se debe podar un día que no hiele. La vegetación de los perales es algo más temprana que la de los manzanos, por lo que se podarán en primer lugar. Todos los cortes deben hacerse por encima de una yema de madera, lo que asegurará la supervivencia de la rama al desarrollarse en primavera. Pode en sesgado, unos 5 cm por encima de la yema (esto permitirá al agua de lluvia deslizarse sin riesgo de ahogar la yema y de hacerla abortar). Por regla general, la poda sistemática a tres yemas de todos los retoños es un buen método para conservar los árboles en buenas proporciones. Principio de fructificación 1.- Yema de madera: la yema más pequeña produce un retoño con hojas. 2.- Dardo: evolución de la yema de madera hacia la fructificación transformándose en un capullo de fruto o en un retoño con hojas. 3.- Botón de fruto: la yema más gruesa produce una flor y después un fruto. 4.- Brindilla: rama de madera muy endeble. 5.- Lamburda: ramita que tiene en su extremo un botón de fruto. 6.- Bolsa fértil: señal de una fructificación futura. 7.- Estípula: yema latente en la base de las ramas. 8.- Tocón: parte del árbol que queda sobre la rama principal después de la poda.
Cómo proceder Para el mantenimiento normal - Pode corto las ramas bajas pequeñas. - Pode los brotes superiores terminales a una sola yema, incluso a veces al ras, para obtener un rebrote más fuerte de la rama. - Pode largo los árboles muy vigorosos y poco productivos para ralentizar la circulación de la savia. - Pode por encima de una yema para garantizar la perennidad de la rama. La yema situada inmediatamente debajo del corte recibirá el máximo de savia y se desarrollará con más vigor. El aclareo - Respete la forma natural del árbol. - Equilibre el ramaje acortando las ramas demasiado largas con un descocador o una sierra montada sobre un mango telescópico. - Elimine toda la madera muerta, los retoños torcidos y las partes que parezcan enfermas (especialmente los chancros del manzano). - Conserve únicamente las ramas sanas y correctamente colocadas. Preparación a la fructificación o poda a tres yemas Se aplica el término de 3 yemas porque el principio básico consiste en podar las ramas del año, no dejando más que tres yemas en la parte que queda del árbol.
- Recorte las bolsas fértiles dando un pequeño corte superficial en la punta con la tijera de podar. Suelen volver a fructificar después. - No toque las brindillas; si son muy numerosas limite su número a una por base.
- Corte completamente las prolongaciones de los árboles en espaldera cuando los vástagos hayan alcanzado el tamaño definitivo (en general la parte superior de su soporte).
LA FRUCTIFICACIÓN PARA COMPRENDER EL MECANISMO DE LA PODA A TRES YEMAS, HAY QUE SEGUIR LA EVOLUCIÓN DE UNA RAMA PODADA DURANTE TRES AÑOS, QUE ES EL TIEMPO QUE NECESITA PARA FRUCTIFICAR.
- El primer invierno: pode un retoño de madera a 3 yemas. En la estación siguiente, la yema terminal del tocón se transforma en un retoño de madera que en general (y a veces la que le sigue) evoluciona en dardo (5).
- El segundo invierno: vuelva a podar el tocón dejando 3 yemas. Las 2 yemas terminales suelen transformarse en brotes con hojas; el dardo más cercano a la rama principal engorda y se transforma en un botón de fruto (6).
- El tercer invierno: deje únicamente el botón de fruto sobre el tocón, cuya longitud se ha reducido considerablemente. En primavera se abrirán las flores y se cosecharán los primeros frutos en otoño (7). EL DESYEMADO Se suele practicar en el mes de abril y consiste en la eliminación sistemática de todos los brotes con hojas inútiles o excesivamente numerosos. Para ello:
- Distancie los futuros tocones desyemando los retoños jóvenes demasiado juntos, consiga que quede una separación de 10 cm entre ellos (8).
EL DESPUNTADO Es una operación destinada a limitar el desarrollo de los retoños de madera, a reenviar la savia hacia la base de la rama y a favorecer el desarrollo de los órganos fértiles (dardos y botones de fruto).
- Durante el mes de agosto, despunte a 3 hojas los retoños nuevos (10).
No despunte nunca las prolongaciones de las ramas principales, ya que su alargamiento debe producirse de forma regular. LA PODA EN VERDE Es una operación destinada a provocar el desarrollo de botones de fruto para la futura estación. - Pode al final del verano los tocones que presenten un dardo en su base y dos retoños al menos. Conserve el retoño más cercano al dardo reduciendo su longitud a 5 hojas. Elimine el resto del tocón.
- Favorezca los botones de fruto cuando sean bien visibles en las ramas; déjelos solos para que engorden más con la última subida de savia en septiembre.
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